La identidad del artista

La identidad del artista ha sido, es y será uno de los mayores problemas a los que se tienen que enfrentar habitualmente los músicos. Mientras en otras artes como el cine, habitualmente el cambio de registro y la polivalencia es motivo de admiración, a la música se le exige casi siempre que se adapte a un público específico. Esto tampoco quiere decir que la situación en otras artes sea un paraíso en comparación con la música, pero percibo una sensación de que nuestro arte es de los que más sufre este problema.
Por la identidad del artista se podría interpretar varias ideas, pero nos quedaremos con la idea del artista como un personaje distinto al individuo que hay detrás de él, adaptado a su target específico y limitado.
Quizás eso sea más aparente dentro de la música electrónica por su relativa corta edad y consecuentemente un desarrollo incompleto. Quizás habrá quien opine distinto, ya que en definitiva la gran mayoría de la música de nuestro género vive del flujo de influencias de otros géneros. Sin embargo, cuando vemos una crítica feroz a los artistas por poner temas de música latina o vemos la enésima representación de God’s Plan de Drake en Ultra Miami tenemos que entender que algo se forma en el fondo de todas esas acciones.
Especialmente en España tengo que decir (con gran pena por mi parte) que estamos muy lejos de la realidad musical que predomina actualmente. Cuando se critican los nuevos temas de Alesso o Dillon Francis, se está siendo injusto con el artista y se utilizan distintas varas de medir debido a nuestras ideas del moombathon y el reggaeton. El problema del reggaeton en especialmente preocupante aquí. No es ninguna sorpresa ni carece de sentido este rechazo, la predominancia de la música latina España convierte a la música electrónica en casi un nicho que motiva que su publico no acepte las influencias y luche para que el género permanezca lo más “puro” posible.
Mientras tanto, en el resto del mundo están descubriendo una serie de nuevas ideas que tratan de incluir, igual que cuando Don Diablo incluye en sus sets un remix de “Smells like teen spirit” o cuando DJ Snake presenta “Magenta Riddim” con gran éxito.
¿Si fueramos indios detestaríamos Lean On? Creo que a estas alturas ya es muy cuestionable que rechacemos las influencias provenientes de parte de nuestra cultura.
Todos estos actos afectan al artista y le hacen ser de una manera específica. Tenemos que entender que detrás de marcas de artistas, como por ejemplo la de Martin Garrix, se mueven cantidades de dinero muy importantes. La marca Martin Garrix dista mucho del individuo que hay detrás de ella. Miles de personas asisten a sus conciertos esperando escuchar sus temas y esto generalmente provoca que los sets del holandés sean poco frescos y nulos en experimentación. Detrás de todo esto hay una cultura pop muy importante que hace que el individuo no se pueda desarrollar plenamente como el desearía. Esto no implica que esté todo perdido, en el caso de Garrix la forma de evitar esto es evadirse a través de sus varios pseudónimos que le permiten expresarse musicalmente en la medida de lo posible.
Sin embargo, ¿Cómo es entonces que existen artistas como Deadmau5 o Diplo que se expresan musicalmente como les viene en gana? Aquí surge la identidad del artista de otra manera. La identidad de Deadmau5 es la de un bromista al que no puedes mantener atado. Él va a luchar en todo momento por hacer lo que él quiera. Diplo puede, tanto hacer un álbum con Skrillex que revolucione por completo el género,  juntarse con Walshy Fire y Jillionaire para crear uno de los grupos más carismáticos que la música dance actual, como hacer un EP de hip-hop comercial (el muy recientemente lanzado “California”).
Estos artistas han luchado por su “libertad de identidad” y han conseguido que su marca e imágen se asocie a esa idea de variedad. Muchos son los que lo intentan, como es el caso de Calvin Harris con su último álbum “Funk Wav Bounces Vol 1”, sobre el que el mismo artista declaró que, aunque sabía que sería una obra poco rentable económicamente, le permitió desarrollar y experimentar sus ideas, creando una obra de puro oro. Mientras tanto artistas como Martin Garrix o Avicii (que eternamente luchará por su libertad artistica pero que estará destinado eternamente al fracaso comercial) quedan en la cultura pop sin escapatoria. Debemos intentar comprender a los individuos detrás de los artistas, comprender por qué un músico se encajona tanto en una idea y apoyar aquellos que se atreven a cambiar y proponer nuevas ideas.
Este asunto afecta de forma crítica a nuestro género y a la música en general. Imagínad qué podría salir si los máximos genios de la música actual tuvieran la oportunidad de realizar lo que les gusta en cada momento, sin deadlines, sin exigencias del público, sin impedimentos. ¿Qué seria de la música si artistas y grupos que ahora son casi leyendas como los Beatles no hubieran en su momento experimentado para crear nuevas ideas musicales y se hubieran quedado en lo que tenía éxito? La música es un experimento en sí misma, dejemos a los artistas crear y experimentar. Tarde o temprano lo apreciaremos y disfrutaremos mucho más de este arte.

Autor entrada: Miguel Vico

Apasionado de la música y cualquier arte en general que disfruta expresando su opinión sobre ellas. Viviendo parcialmente en dos países. Si todo lo que vemos es espectacular, el día que llegue algo realmente grandioso no sabremos apreciarlo.