"Nunca, nunca, nunca me había pasado algo así"

Esto era lo que me respondía Roberto Sansixto cuando le preguntaba por la cancelación de su actuación en un festival en su propia tierra, Valencia.

Con motivo de las fallas, la ciudad que en su día fue la cuna de la música electrónica, se llena de pirotecnia y por supuesto de artistas, música y festivales. Sin embargo todo esto tiene un lado oscuro que a veces sale y que por desgracia es demasiado frecuente…

El día 15 de este mes Roberto Sansixto publicaba un comunicado personal en su página de Facebook.

Fue por casualidad y porque mis compañeros comenzaron a hablar de ello que yo lo leyera pero cuando lo hice moví a todos para conseguir ponernos en contacto con él y tengo que decir que no nos fue difícil, Roberto nos contestó al momento sin preocuparse de si éramos un medio consolidado o no o trabas por estilo. Muy amable desde el minuto uno, facilitándonos el ponernos en contacto con él hasta el final de la entrevista.

Conforme iba preguntándole ciertas cosas me daba cuenta de lo profesional y cauto que era él y que si fuera por mí utilizaría este pequeño reportaje para denunciar al culpable de este abuso que nos toca tan de lleno a los amantes de la música electrónica pero este ímpetu motivado por mi juventud fue pronto arrebatado por los argumentos y consejos que Roberto me iba dando.

Pero lo que no se debería consentir es que a un artista se le trate de esta manera y dejaré que sea él quien lo cuente:

“Yo ni me había fijado de si salía en grande o en pequeño en el cartel, ni me había fijado en que pinchaba en el segundo escenario, de hecho ni siquiera nosotros lo sabíamos. Una vez que llegué al evento, el cual es en mi  propia tierra, en Valencia, me vi el cuadro de que mi nombre aparecía donde no debería de aparecer, donde no se había pactado ni siquiera, que muchos de los grandes artistas me estaban mirando a la cara y diciendo “Eh… no sabemos qué pintas donde te han puesto, pero vamos”. Y luego mi reacción también fue quedarme en blanco al ver… claro, yo me dirigí directamente al escenario principal y me dijeron “no, tú pinchas en aquella cosa que hay allí”. Increíble pero cierto. Y nada, después del rato que me dieron que estuvimos… cuando llegué yo allí para acreditar mi coche tuvimos que hacer mil historias, para entrar en el parking privado también tuvimos que hacer mil historias más. Incluso para entrar al recinto me cachearon, me negaron una botella de agua… vamos, mil historias que podría contar que ya por olvidarme del tema prefiero ni decir.”

Yo me cabreaba por momentos escuchando la historia que Roberto me estaba contando, no entendía como un artista nacional podía recibir este trato y menos su propia casa así que le pregunté por si había recibido algún tipo de disculpa por parte de la organización del evento pero lejos de esto me encuentro con que la respuesta que le dieron fue que sus abogados se pondrían en contacto con ellos (cosa que al menos, el día que dijeron que lo harían, no hicieron). No obstante Roberto se mostró tranquilo comentándome que todo estaba en regla y que era la organización la que más tenía que perder ya que no hicieron las cosas como se debían hacer.

No obstante al preguntarle si había recibido apoyo o si la repercusión de su comunicado había sido favorable obtuve una respuesta más positiva, me dijo que muchos compañeros le habían hablado ya fuera públicamente (Facebook) o vía móvil (por miedo a perder futuros contratos) mostrándole su disconformidad respecto a este asunto y que estaban con él.

Lo que yo note en la conversación fue preocupación por parte de Roberto por haber cancelado su actuación, lo que demuestra una gran profesionalidad por su parte pero como él mismo me dijo:

“Es una cosa que yo nunca he hecho. No es normal que un artista cancele su evento pero cuando las posibilidades están por encima de tu dignidad yo creo que se debe de hacer, sobre todo, para que se enseñe a respetar sobre todo al artista de aquí, al artista nacional”.

Visto esto le pregunté que si volvería a firmar con esta organización y lejos de negarse rotundamente me contestó que las segundas oportunidades se pueden dar pero claro iban a cambiar muchísimo las cosas. También hablamos sobre su experiencia fuera del país y me comentó que al menos en Europa y América, los continentes en los que él había pinchado, el trato era muchísimo mejor…

Y yo me pregunto ¿Es esta la imagen que realmente queremos dar?

Desde luego no sé en lo que piensan las promotoras que no hacen bien su trabajo, por desgracia no son pocos los casos de festivales cancelados por falta de permisos o desgracias acontecidas por una pésima organización del evento. Pero esto no quita que haya otra gente que de verdad se implique y hace lo que debe y al igual que se debe denunciar lo malo tenemos que alabar el trabajo bien hecho y apoyar el producto nacional tanto de artistas como festivales para que podamos disfrutar de lo que verdaderamente nos gusta, la música electrónica.

Autor entrada: Redacción